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5 Errores para cometer con AIESEC

En diciembre tuve la oportunidad de cometer algunos errores con AIESEC que no me importaría repetir una y mil veces.

Yexania Quiodetti, 21 años, Ingeniería Comercial en UIP

Durante 12 semanas semanas estuve en un intercambio de voluntariado en Manizales, Colombia, y tuve la oportunidad de cometer cinco errores de los que no me arrepiento:

5 errores que comter con AIESEC
Descubrí en Manizales paisajes, atardeceres maravillosos y gente de lo más amable.

Escoger una ciudad no tan popular sólo porque te gusta el proyecto que tienen allá

Es muy común que te enfoques en un proyecto por la ciudad o país que quieres conocer. Yo escogí el proyecto Heartbeat que trabaja con niños en riesgo social y fomentaba el liderazgo en ellos porque al leer la descripción del proyecto me enamoré quise viajar con un verdadero propósito más allá que conocer un destino.

Hacer un intercambio de voluntariado antes que buscar una experiencia profesional

Meses antes de irme de intercambio estuve buscando trabajo y no conseguía, así que decidí irme y aprovechar que en el momento no tenía ningún compromiso laboral; mis padres no estuvieron muy de acuerdo con mi decisión, pero tenían que confiar en mí.

La experiencia no solo me dio habilidades como liderazgo, manejo de equipo y proyectos, sino que aprendí a convivir en un ambiente multicultural viviendo con personas de 7 países diferentes. Ahora estoy más preparada para trabajar en un ambiente internacional con más habilidades en mi currículo.

¿Si no ahora, cuando?¿Si no ahora, cuando?

Viajar a un país que hable tu misma lengua y que esté cerca tuyo porque “no habrá muchas diferencias entre ambas culturas”

Cuando le conté a mis amigos que me iba a Colombia, muchos me dijeron que no iba a tener una experiencia impactante, que era igual a Panamá y que buscara un país más lejos. Pues la realidad es que tuve choques culturales desde el día uno hasta el final.

Pequeños detalles como el servicio al cliente, las frases que son típicas allá o las palabras que significan cosas distintas en cada país, la forma de preparar el café y el chocolate hasta la comida y sus porciones, la acción comunitaria y los taxis. En fin, muchas cosas me sorprendieron del país a pesar de hablar el mismo idioma.

Si bien hay muchas cosas que sería bueno implementar en Panamá, hay otras que para ellos sería bueno aprender de nosotros. Y al final esa es la esencia del intercambio: vivir otras culturas para aprender las cosas buenas que te puedas traer y dejar tu huella con las cosas buenas de tu país.

 Si pudiese regresar en el tiempo, pediría que fuese exactamente igual.

Si pudiese regresar en el tiempo, pediría que fuese exactamente igual.

Viajar con amigas porque “hace menos impactante la experiencia”

Siempre me han dicho que la mejor manera de hacer un intercambio es viajando solo. Pero por cosas del destino pude irme con dos amigas a la vez y a la misma ciudad. ¡Y no pudo ser más perfecto!

Estuvieron conmigo durante todo el proceso: desde hacer presupuestos y ahorrar en extremo antes del viaje, pensar qué necesitábamos llevar y cómo íbamos a representar a Panamá, hasta cada una de las aventuras en Colombia con nuestros nuevos amigos, extrañando el jamón y arroz con guandú en Navidad.

Por supuesto, ahora que regresamos son las únicas que entienden mi emoción cuando escucho canciones de vallenato como “Te Empeliculaste” o cuando recordamos el ajiaco.

Mi proyecto, HeartbeatMi proyecto, Heartbeat

Abrir tu corazón a personas que probablemente nunca en la vida vuelvas a ver

Colombia se ganó mi corazón desde mi primera noche cuando, estando súper frío afuera, Doña Eli (mi mamá colombiana) no nos dejó salir a comprar cena y prefirió cocinarnos algo a las 11:00pm para que no nos congeláramos.

Los maravillosos niños con realidades muy difíciles que con solo cinco minutos de conocerte te están abrazando con el amor más sincero del mundo; y los maravillosos intercambistas y los chicos de AIESEC que vivieron todos esos momentos increíbles conmigo… Mi corazón se quedó dividido entre todas estas personas.

Todo el tiempo supe que estaría solo seis semanas ahí, pero valió la pena porque cada uno dejó una huella en mí y ahora tengo el sueño de visitar a todos mis amigos y, por supuesto, a Doña Eli. Puedo afirmar que tengo hermanos en todos esos países.

Comete también estos errores y atrévete a  vivir un intercambio social con AIESEC.. Al final del día estas son las experiencias que se quedan para toda la vida y créeme, ¡valen la pena!